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Masaje con “Heibe Rolle” ó Rodillo Caliente

Miércoles, agosto 10th, 2011

Es una forma sencilla, práctica y eficaz de aplicar calor húmedo a la vez que se aplica masaje. No se trata de un nuevo invento, es un proceso desarrollado en Alemania en los años 30.       Permite dosificar tanto el nivel de calor como el nivel de presión que se efectúa en el masaje, todo depende de la tolerancia del paciente.      Su aplicación se realiza con unas toallas enrolladas, en las que se ha vertido agua hirviendo y han quedado empapadas y muy calientes. Así poco a poco se va masajeando y aplicando calor. Al principio siempre con toques suaves y cortos para que la piel vaya acostumbrándose al calor, poco a poco se verá que se puede aplicar más presión y durante más tiempo. Entones se van desenrollando y la nueva capa que aparece está nuevamente muy caliente, y así hasta desenrollar las dos toallas, habiendo cubierto todas las zonas del cuerpo deseadas.         

      Se puede dar por terminada la sesión o si es necesario se puede aplicar un masaje normal, o un masaje con movilización articular  que resultará mucho más efectivo que sin la aplicación del rodillo.

      Se puede realizar sólo con agua o combinar con hierbas o aceites esenciales, obteniendo beneficios añadidos.

      Se puede aplicar a casi cualquier parte del cuerpo, espalda, cuello, abdomen y extremidades. Es muy importante tener en cuenta los dermatomas para relacionar problemas y efectos reflejos.

      Los efectos terapéuticos: 

-          Uno que nunca falla, “Relajación”.

-          Al aumentar el calor hay una mejor circulación y un gran aporte de oxigeno a la zona.

-          Se activan los reflejos de la piel y de los músculos.

-          Reduce el dolor.

-          Mejora las adherencias y/o ayuda a quitarlas.

      Las indicaciones son muchas y muy variadas:

-          Lesiones musculares y del sistema locomotor o estructural: tendinitis, artrosis, hipomovilidad articular, lumbalgia, ciática, etc.

-          Problemas de órganos internos:  hígado, estómago, intestinos, pulmones.

-          Problemas de tipo nervioso o tensional: cefaleas, estrés, etc.

      Os animo a que probéis esta técnica, la suelo utilizar con bastante frecuencia, y los resultados son estupendos. 

 

Osteopatía Visceral

Jueves, septiembre 16th, 2010

     La vida es movimiento, desde lo más grande hasta lo más pequeño, todo es móvil en el universo.
     El ser humano forma parte de este universo, es un todo, un conjunto de huesos, articulaciones y músculos que le permiten moverse.
     La vida es movimiento, ritmo, intercambios, adaptaciones constantes a nuevas situaciones. En la muerte todo se detiene.
     La resistencia de la columna vertebral se debe a que es una estructura flexible y deformable con unas curvas perfectamente definidas.
     Las cavidades abdominal, pelviana, torácica y craneal poseen conjuntos de vísceras móviles.
     Así las vísceras de la cavidad abdominal tienen libertad de movimientos gracias a las seroras que las envuelven, las que a su vez constituyen superficies de deslizamiento.
     Cualquier proceso patológico produce lo que se llama una fijación visceral; la víscera deja de ser libre en la cavidad a la que pertenece y se solidariza con otra estructura. Si el cuerpo no logra adaptarse, desarrollará un transtorno funcional que a su vez puede producir un transtorno estructural.
     En la Osteopatía Visceral trataremos de localizar esas fijaciones viscerales o pérdida de movilidad, para después, en el tratamiento, estimular la víscera y restituirle su movilidad fisiológica primaria.
     Para el osteópata, todo es manipulable, no hay que encasillar al osteópata dentro del “manipulador vertebral”, por tanto en la osteopatía visceral se va a manipular el sistema visceral, hígado, riñones, intestinos, pulmones, etc., lo mismo diríamos de la osteopatía craneal, donde la manipulación se va a realizar en los huesos del cráneo.
     Por tanto partimos de la hipótesis siguiente: un órgano sano es móvil gracias a las serosas que lo rodean, a las fascias, a los ligamentos y demás tejidos vivos que lo conectan con el resto del organismo. Cualquier pérdida de movilidad por fijación o adherencia a otra estructura, por pequeña que sea, es indicio de lesión en el órgano. La finalidad del tratamiento es devolver al órgano en cuestión su movilidad y motilidad.
     Para ello nos valemos de las manos, el tacto, altamente desarrollado en los osteópatas, nos permitirá detectar o advertir esas variaciones de movimiento.
     Con la Osteopatía Visceral se pueden tratar muchos problemas de la cavidad abdominal, pelviana y torácica: estreñimiento, problemas respiratorios, renales, hepáticos, menstruales, etc.